Huele a verano…

Es curioso, cuando era un crío el verano acababa saturándome y aburriéndome. Tenía más tiempo libre, menos obligaciones (las únicas que me estorbaban eran las extraescolares, pero más que nada por eso, por ser una imposición), pero también se iban los amigos al pueblo (ese que yo nunca tuve), había que hacer más vida familiar…