Bilbao bbk Live 2013: un pequeño repaso personal (tardío, lo sé)

bbklive-2013-Kings-Of-Leon

Se cumple semana y media desde que cerrara la octava edición del Bilbao bbk live. Ya que le dediqué una entrada cuando iba a comenzar, lo mínimo que podía hacer era recuperar el tema… Tras días remoloneando cosa mala, aquí aterrizo de nuevo con mis impresiones (personales e intransferibles) de lo que fue el festival.

Es difícil hacer un resumen de lo que sentí durante el fin de semana del 11 al 13 de Julio. Me suele pasar en estos eventos. Lo paso muy bien en general, me sabe a poco… pero siempre acabo un poco muerto y hay cosas que no me gustan tanto. Dicho de otra forma… ha tenido grandes dosis de lo que llamaría “efecto Muerte por Kiki”.

Si nos centramos en lo que más importa, los conciertos, supongo que ha habido un poco de todo. Gente como Kings of Leon o Vampire Weekend, a los que no había visto en directo hasta ahora, me dejaron un poco frío. Se hubiera agradecido un poco más de interacción con el público, un setlist ligeramente más animado y un poquito más de minutaje en el caso de los primeros.

En el otro lado de la balanza, The Hives dieron mucho espectáculo y Greenday ofreció un concierto del que he oído de todo pero que a mi me sorprendió muy para bien (muy). De los demás, más o menos lo que esperaba, con la honrosa excepción de The Bots (a los que tuve que volar a medio concierto de Hives) y White Denim, unos locos de Austin (Texas) con un sonido pregresivo-blues-vs-todo que me dejaron clavado en el sitio. Depeche Mode cumplieron muy bien con sus fans, Two Door Cinema Club movieron a toda la campa y, si tengo que olvidar a alguien, lo siento por PIL, pero me sobraron (más si tenemos en cuenta que tocaron en el escenario principal).

La anécdota desagradable de este año fue el diluvio que cayó el viernes en mitad de las actuaciones de The Vaccines y Mark Lanegan, provocando que se suspendieran. Una buena ducha tras la que los puestos de merchandising hicieron el agosto vendiendo camisetas (secas).

Respecto a la organización, se ha hablado tanto y tan mal que no me sabe demasiado bien meter el dedo en la herida, así que espero que se entienda como puro y duro feedbak. Comparto muchas de las críticas que se han hecho, aunque a veces no tanto el tono. Creo que hay que templarse un poco. El camping no era ni mucho menos lo esperado pero no puedo opinar desde la experiencia propia. De los baños de chicas tampoco creo que soy el más indicado para hablar. Pero sí creo que hay cosas a las que darles una vuelta y media:

  • El acceso al recinto falla. En mi opinión se debería abrir antes (también por respeto a las bandas de primera hora) y las colas deberían estar más organizadas (no sólo en los últimos 20 metros y a gritos).
  • El servicio de barra no ha ido fino. Desde el lado de quien pide y paga (caro), me pareció entender que se montó un “proceso” para evitar picarescas al servir y cobrar… pero era tan lento que pedirte una cerveza o un jariguay random en medio de un concierto era desesperante. Eso sí, mejoró muchísimo el viernes y, sobre todo, el sábado.
  • La comida, sencillamente lamentable. Estaría bien que se exigiera un mínimo de calidad. En otras ediciones ha habido puestos de comida mucho más decentes. No me importa dejarme algo más de dinero esos días, no pido manjares, sólo un poco de respeto. La excepción: La Moderna y sus perritos calientes (de categoría), que estaban allí para salvarnos la cena. En serio, de quitarse la txapela.
  • Las redes sociales… Esto es lo que más me duele decir, porque estoy seguro de que quien las ha llevado ha puesto mucho esfuerzo, es muy difícil y muy duro atenderlas con todo el movimiento de críticas que ha habido. Pero es que esto, para bien y para mal, funciona así. Mi impresión personal es que faltaba gente, simplemente eso. Todavía estoy esperando respuesta a un par de dudas que consulté.

Por último, me gustaría hablar de las marcas. Aunque hay de todo, en general dinamizan mucho y le dan vidilla a su manera al festival… Ahí está Vodafone, por ejemplo, ofreciendo el 4º escenario, bajo carpa. Un espacio fantabulosamente montado que, en mi opinión, queda por encima del tercer escenario del festival (en el que, por cierto, todavía no entiendo cómo se colocó a gente como Mark Lanegan y su banda). También trajeron el ya clásico hinchable en el que pinchan música y un stand en el que la gente hacía una cola bastante larga para hacerse una especie de tattoo de pega (el atractivo de esto último me cuesta mucho encontrarlo…). Muy bien la gente de Jaggermeister, ese licor venido de las profundidades del averno, regalando chupitos y haciendo un poco de ruido… y la de la carpa de Vans, también con regalos e interactuando bastante con la chavalería festivalera. Una pena que no me enterara muy bien de cómo funcionaban los concursos en esta última porque me tocaron unas zapatillas, me enteré tarde y me he quedado sin ellas… Había otras marcas, claro (Heineken, Brugal, Vila Clothes, etc.) pero puestos a “premiar”, me quedo con las citadas.

En fin, fue un placer asistir. Un abrazo para todo el mundo que se pasó por las campas del monte Kobetas y muy especialmente para la gente con la que compartí esos días. Nos veremos el año que viene de nuevo, seguro.

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