Durmiendo en la 1604

Este pasado fin de semana estuve en Madrid, con motivo de unas jornadas de formación a las que me habían invitado (de oyente, que conste), como extra en un máster del universo en el que llevo inmerso desde allá por los octubres. La experiencia fue la mar de majetona, no tanto por las ponencias, algunas de ellas muy interesantes y otras más blufferas, sino por los grandes ratos que pude compartir con compañeros y compañeras. Horas y horas hablando sobre rusos, bolsos, seguridad en internet y palabras que terminan con “ja”. Todo muy interesante a la par que culto.

El evento tenía cierta magnitud, nos juntábamos los grupos de varios cursos, venidos de diferentes campus de la geografía estatal (e incluso más allá del Atlántico…), y se nos alojó (sin coste adicional) en el Hotel Eurobuilding. Supongo que las fechas y el elevado número de reservas para estas jornadas, fueron los motivos por los que el hotel tuvo que tirar de ciertas habitaciones “auxiliares” para algunos de los asistentes. Sí, hamijitos y hamijitas, una de esas me tocó a mi.

Lo cierto es que no me molestó, porque entiendo la dificultad de organizar tal percal, porque se trataba de una sola noche y porque no quería complicarle la vida a nuestra coordinadora, muy atenta durante el acontecimiento. La cama era perfecta y eso es lo importante. Pero, como peculiaridad, mis enmoquetados aposentos se escondían en el palomar último piso del edificio: el 16. Un dato que no tendría importancia alguna, de no ser porque si buscáis en el internetes, veréis que se supone que el humilde hospedaje tiene 15 plantas.

Pues bien, por si alguna vez os toca dormir en una de las habitaciones del piso fantasma del madrileño NH Eurobuilding (imagino que será porque trabajáis allí), dado que los ascensores tienen como destino tope el 15 y las indicaciones para subir más allá son, con suerte, el dedo índice de algún miembro o miembra del personal de servicio, se me ocurrió grabar este video. Espero que os sirva de guía y, de paso, de entretenimiento.

Sé lo que estáis pensando. Estoy de acuerdo… si durante la noche del sábado al domingo hubiera sucumbido al encanto del último par de docenas de rondas de jariguaises, quizás hubiera dormido en vayausteasaber qué escaleras de algún rincón oscuro y random del hotel. Afortunadamente, encontré mi habitación con facilidad (uno, que tiene orientación…) y pude descansar durante dos larguísimas horas.

Un saludo a los y las compis, por cierto!

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4 comentarios en “Durmiendo en la 1604

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