El trabajo en Escandinavia y las ofertas en Laponia

El señor Jose Luis Feito, empresario, presidente de la Comisión de Economía y Política Financiera de la CEOE, tiene una fórmula mágica para reducir el chupopterismo de esos parados y paradas que rechazan trabajos a tutiplén para seguir cobrando el paro. Sugiere que hagamos como los escandinavos, sobre quienes dice que, si un Fulanitoinen parado recibe cualquier oferta de trabajo, “aunque este sea en Laponia” (no especifica si limpiando cacota de reno, dirigiendo un banco o cubriendo la baja de un elfo en la fábrica de Papa Noel), no la rechazará porque, de hacerlo, dejará de recibir la prestación por desempleo…

Estimado hamijo Feito, no se imagina lo que he disfrutado al escucharle. Creo que ha dado en el clavo, por fin un representante empresarial propone que nuestra sociedad se fije en los países escandinavos… Por fin hablamos el mismo idioma. Como el personal andará un poco despistado, permítame que les explique algunos detalles sobre eso de “parecernos a los escandinavos”, tomando como referencia Finlandia, donde se gana menos (y se vive un poquito peor) que en Suecia, Noruega o Dinamarca, pero tienen uno de los pedazos más norteños de su querida Laponia:

Feito propone un sistema con un mínimo legal de 30 días laborales de vacaciones (+10 días de fiesta oficiales), frente a los 22 días estatutarios + 14 fiestas que actualmente tenemos. Todo esto, por supuesto, ampliado por los convenios de cada sector de actividad.

Tener un hijo será más fácil: las bajas maternales son de 105 días laborales, más otros 158 que pueden compartir libremente con el padre (con derecho, a un mínimo de 18 días laborales). Nuestros hijos tendrán una educación maravitupéndica y recibirán paga por ir a la universidad.

La ley fijará la semana máxima en 40 horas, aunque tenderá hacia las 37. Por supuesto, los horarios serán “a la europea”, y saldremos puntuales con mayor regularidad para poder conciliar adecuadamente la vida laboral y personal.

Si tenemos que quedarnos un ratito más, nos contarán escrupulosamente las horas extraordinarias. Estas se pagarán un 50% más que las “normales”, salvo que en un día pasemos de dos, acumulemos más de 12 en dos semanas o más de 18 en tres semanas. Si pasamos de esos límites, las siguientes horas se pagarán al doble del precio en jornada “regular” (más todos aquellos complementos por nocturnidad, festivo, fin de semana o lo que sea, que correspondan).

En cuanto a la media de nuestro sueldo, manteniendo el nivel de vida, aumentará en torno a un 25 o 30%. Y si la vida es igual de cara que Finlandia, ganaremos más o menos el doble de lo que ganamos ahora de media.

Sobre lo de ser mayoritariamente honrados y pagar nuestros queridos impuestos (bastante altos, por cierto), sin cajas B, C o D, declarando como debemos, tanto empresaris como currelaris, y redistribuyendo la riqueza de forma más efectiva… casi que ni hablamos, ¿no?

Casualmente, he aterrizado en un tuit de IgnacioMartínez (@imartinezcano) que, sorpresa, contradice (aunque no hiciera falta) la afirmación de Feito:

En Finlandia no se ofrece un trabajo en Laponia a un desempleado que no viva en Laponia. Y puede rechazar el empleo dos veces en medio año

Así que al final, igual no es tan malo que se hable de cómo hacen las cosas los escandinavos y de cómo podríamos fijarnos en ellos. Porque supongo que el señor Feito se refería, en su discurso, a todo el pack de condiciones escandinavas de trabajo. A ver cuándo planteamos una propuesta firme sobre el tema.

Nota: jetas hay a cascoporro, tanto entre la “masa trabajadora” como entre la “masa empresarial”. No vendría mal que dejáramos de calentarnos hasta el punto de descalificar a quienes se supone que queremos emplear en las empresas. Es una contradicción y una falta de respeto en un país en el que el despido será “más caro” que en otros, pero los sueldos son mucho más bajos y las condiciones en las que trabaja el empleado o la empleada, por lo general, son impensables en esos otros países en los que nos fijamos para hablar de flexibilidad. A ver si somos conscientes, reconocemos lo que hay y hacemos las cosas con un poquito de delicadeza. Es sólo una sugerencia… por aquello de convivir cordialmente en una sociedad que hacemos entre todos y todas… o no.

Fuente imagen: 100x100turismo.com

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