Por qué les llaman Megapixels cuando quieren decir Mierdapixels

Hace unos días, el ocupado comercial de la compañía de telecomunicaciones que da servicio a la empresa, nos gestionó un cambio en el “parque de móviles”. Las jugosas gominolas de HTC, Blackberry y similares se reservan para la dirección… así que nuestro nuevo terminal es otro Nokia de los de gama baja (si es que realmente existe un solo Nokia de gama media o alta desde hace años… cosa que está por demostrar). Aunque no sea la repera, mejora bastante las prestaciones e incluso la comodidad de uso frente a mi anterior mierdófono teléfono curreril.

Tras la habitual sincronización entre aparatos y esconder el medio millón de accesos directos a servicios que consumen transferencia de datos (estratégicamente colocados esperando un deslíz del usuario), he probado la cámara. Fantabulosa cámara de 3.4 mega píxeles. Fantabulosísima diría yo… Tanto que me ha terminado de convencer de que deberían prohibir usar los mega píxeles como indicativo de algo, al menos si no se ofrece un mínimo de calidad en conjunto. No me creo que el sensor de esta cosa sea de 3.4 megapíxeles. Y conste que mejora lo visto en el móvil al que sustituye (con cámara borrongráfica de 2 megapixels)… pero las fotos siguen siendo furrustreras.

Los números (vamos a aportar un tono académico al texto) son una maravillosa herramienta para “vender” un producto, dado que permiten  traducir posibles valoraciones cualitativas sobre características o prestaciones (mucho, poco, lento, rápido, grande, pequeño) a referencias cuantificables (3, 4, 10, 2000). Ofrecen (al menos se supone) una mayor objetividad y facilitan estándares de comparación. Al final, se pueden “simplificar” las decisiones de compra, a base de aplicar la regla “cuanto más alto sea el número, mejor será la cosa”. El clásico “ande o no ande…”.

El problema es que estas características cuantificadas, explicadas en números, no son necesariamente una garantía de capacidad o calidad. En especial, cuando explican sólo una pequeña porción de un todo (cosa que sucede casi siempre). Además, son susceptibles de trampearse de diferentes maneras, lo que añade un plus de sinsorguez a su uso. Esto pasa, por ejemplo, en el mundillo de la fotografía digital y los megapíxeles.

Para empezar, todos y todas deberíamos saber a estas alturas que los megapíxeles sólo hablan del tamaño “en puntos” que componen una imagen. Así, una fotografía de 1Mega pixel es una fotografía compuesta por 1 millón de puntitos de colorines. Tan simple como eso.

Este tamaño, en principio, debería ir acorde al sensor de la cámara. Es decir, con la capacidad real que tiene una cámara digital del tipo que sea (da igual si réflex o cualquier clase de compacta, de móvil, etc.), de traducir una imagen real a una imagen digital. Siguiendo esa lógica, cuanto mayor sea el tamaño de imagen (medido en puntos) al que la cámara es capaz de “traducir” la realidad, mayor detalle podrá aspirar a tener la fotografía. En esa creencia está el problema, ya que ni siquiera funciona como planteamiento teórico, porque depende directamente de otros factores.

un ejemplo de foto fantabulósica, sacada con una cámara supraexcelente… la titulé “Chanclapatillas en el Metro” (poesía pura)

Si el resto de componentes de la cámara (especialmente la óptica) no son capaces de hacer llegar una imagen de suficiente calidad al sensor, da igual que nuestra cámara tenga mil gritones de megapíxeles, porque la calidad de la foto será bastante chunga, sobre todo en lo que respecta al detalle y la definición. Consecuentemente, el tamaño real de la fotografía, una vez adaptado a la definición real de la misma, será mucho más pequeño de lo que se suponía que era.

Pero muchísimo más preocupante es que, en ocasiones, el número real de puntos capaz de “atrapar” el sensor de una cámara, es menor al que anuncia su pegatina megapixelera. En esos casos, lo que hace la cámara internamente es aumentar el tamaño de la foto final de forma artificial a través de lo que se conoce como Interpolación. Simplificando mucho (pero mucho mucho), a través de una serie de algoritmos matemáticos (o señores muy listos de tamaño microscópico, quién sabe) se comparan los colorines de cada punto y se introducen otros puntos del mismo color o uno intermedio (según el caso) a modo de “relleno”. Se puede observar un efecto similar si utilizáis ese infame “zoom digital” del que todavía presumen (inexplicablemente) muchos aparatos.

Señores y señoras puristas, no se me escandalicen por explicar la complejidad del asunto con estas cuatro frases… ya me doy un par de latigazos, o algo.

En fin… con lo bonitos, limpios y bien peinados que son los números, hay que ver lo feo que queda cuando los prostituyen de esta forma… Definitivamente, la cámara de mi nuevo Nokia del trabajo puede que venga adornada con su característico cartelito “3.4 megapixel”, pero no nos engañemos, son 3.4 mierdapixels.

Y pixel.

Anuncios

2 comentarios en “Por qué les llaman Megapixels cuando quieren decir Mierdapixels

  1. Despues de llegar al final, ole!! jajaj me he reido un rato y ademas ¡cuanta razón! por cierto un poco desagradable la foto para los q somos sensibles o padecemos del corazón

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s