Fiesta, Morbo y Programas de Televisión

diversión a tope!

diversión a tope entre el hombre y el toro!

Los responsables de las cadenas de televisión se frotan las manos según se acercan unas de las fiestas más famosas y admiradas a nivel estatal e internacional: San Fermín. Ampliamente conocidos por su buenrollismo, fiestorreo y por sus encierros, elemento fetiche que podríamos afirmar que las define (aunque los San Fermines no sólo son mozos y toros corriendo), estas fiestas son uno de esos acontecimientos en los que parece estar permitido el “todo vale” en la “pequeña pantalla”.

No sé cómo de justificado está que se emitan los encierros por la televisión o si, pensándolo en frio en el año en que estamos, se siga utilizando a los animales en plazas y festejos populares, no voy a entrar en esa polémica porque no va de eso mi entrada…

Lo que me hastaloscojoniza es comprobar cómo, con la excusa de la tradición y el “es que son asín” de los encierros, tenemos que ver 25 millones de veces, desde quince ángulos distintos, cómo un toro empitona a un mozo en el cuello y le provoca una herida de muerte, o le deja literalmente en pelotas y completamente ensangrentado… o lo que se tercie. Y ¿por qué? porque el morbo tira, tira incluso más que dos tetas (y, por extensión, mucho más que dos carretas), pero encima es la mar de barato!

Luego la gente se echa las manos a la cabeza porque le ponen imágenes de personas que se están muriendo de hambre, porque por lo visto hay que fastidiarse con lo poco elegante que es hacer ese tipo de cosas… o aquellos anuncios de la DGT que mostraban accidentes y/o sus secuelas, que eran desagradables para tantas frutanitas y tantos manwanes, sobretodo por su realismo (!). Pero parece que no se levantan las mismas críticas cuando todos los programas de una cadena, sin excepción, meten la moviola de una muerte o una lesión seria de por vida.

No es un fenómeno nuevo ni aislado, es evidente… ahí está la puñalada del nazi en el metro de Madrid, la agresión mortal junto a un comedor social en Granada o la ya clásica mancha de sangre (como mínimo) en suelos y paredes que los informativos lucen siempre que pueden para contar un crimen. El problema es que la retransmisión de los encierros y, sobretodo, las chorrocientasmil vueltas que se les dan luego si hay cogidas, son algo así como el máximo exponente del morbo cajatóntico.

Es inevitable imaginarse a los altos mandatarios de los canales de televisión con la babilla cayéndose por la comisura de los labios cada vez que hay una cogida grave. Saben que tienen carnaza baratita en forma de imágenes y muchos minutos de comentarios/repeticiones/darlevueltas sin tener que irse más lejos para conseguir una historia que contar o algo novedoso que ofrecer a la audiencia. La sangre real renta que te cagas.

Personalmente no me vale la justificación de que si lo ponen es porque la gente lo ve. Una cosa es responder con astucia al morbo innato de la masa humana; puede que no esté de acuerdo, pero acepto hasta ciertos límites aquello del “interés general”. Otra es explotarlo hasta niveles que son inadmisibles en nuestra sociedad con otras cuestiones. Y si por lo menos la cosa se quedara en las imágenes repetidas una y otra vez… pero es que tenemos que escuchar a contertulias y contertulios de las mesas de opinión que pueblan los platós (ya da igual cuál sea la temática del programa, que no falta un corrillo), analizando los videos a cámara superlenta y discutiendo sobre las habilidades de los mozos o la actitud de los morlacos; sobre si la cornada ha ido más adentro o más afuera por una razón u otra… o sobre cualquier elemento estúpido, absurdo y sin interés que se aprecia (sino se aprecia, ya se lo inventarán) en las imágenes, que dependiendo del programa, puede ser la tónica general.

Me pregunto, por cierto, qué pensará la familia del fallecido el viernes. Supongo que no pondrán la televisión, dado que no parece importar que el resultado de la cogida fuera la muerte o, sencillamente, la dureza de las imágenes, que se emiten en cualquier momento del día, en cualquier espacio televisivo y sin que haya necesariamente una excusa clara… En segundo plano queda, por supuesto, la discusión sobre si es lógico que esas imágenes se emitan (y repitan contínuamente) en horario protegido… Personalmente, si fuera padre, preferiría que mis hijos e hijas vieran culos, tetas y pitos a esas horas, antes que cornadas, sangre y muerte. Por cierto, hablando de culos, pitos y sangre… alguien le habrá pedido permiso al corredor que quedó con sus partes nobles al aire, para pasar esas imágenes tantas veces? Si yo tengo un accidente (me da igual si es por imprudencia / exponiéndome a él o si es de manera fortuita), y me quedo en pelotas, de verdad tienen derecho a cubrir minutos y minutos de emisión (que les proporcionarán cuantiosos ingresos a través de la publicidad) con mis partes íntimas?

En fin… uno ya espera cualquier cosa de la televisión. Cuando se te olvida por qué ya no la pones tanto, bajas la guardia y te quedas un rato a verla, descubres muy pronto las razones que te llevaron a renegar de ella y sumas unas cuantas más.

nota: la fotografía original se ha obtenido de http://cuerdosdisparates.wordpress.com/
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Un comentario en “Fiesta, Morbo y Programas de Televisión

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