Ocio nocturno en la capital del Pluriverso

Kafe Antzokia en pleno apogeo y jolgorio

Kafe Antzokia en pleno apogeo y jolgorio concertístico (foto de http://www.radiation.es)

Como he andado a toda prisa por la mañana, a la puerta del metro sólo quedaba mi querido 20 minutos. Para mi sorpresa, pasando páginas entre titulares amarillistas y noticias incompletas y/o copypasteadas de las agencias de noticias, me he encontrado con una carta en la sección de Cartas al Director que quiero acercaros. Habla sobre el tratamiento que está recibiendo la noche findera de Bilbao. Su autora es Yolanda Lakaba (desde el mismo noble y grandioso Botxo).

Al hilo de los últimos cierres de locales nocturnos bilbaínos, me pregunto si se pone el mismo rigor en los establecimientos diurnos y en los actos institucionales.


¿Se mira con tanto afán el aforo de un Corte Inglés en los días y horas de mayor afluencia? En caso de incendio en un cine de Zubiarte, ¿me podría alguien explicar cómo salir ilesa por el singular laberinto del edificio? Por no hablar de conciertos multitudinarios, en los que hace falta que se rompa tres veces el aforo reglamentario para que se tomen las medidas pertinentes.
Vivir en una ciudad implica molestias y gratificaciones. Nadie puede pretender hacer una ciudad moderna, digna de la visita del foráneo, y matar el espíritu y la alegría bilbaína. Se viaja para conocer una ciudad viva, y la vida está en la calle, de día y de noche. La libertad casa mal con el autoritarismo, y es hora de que se nos eduque para la libertad, y no para hacer de cada uno de nosotros anónimos policías y delatores de los que no viven como nosotros.

En general, estoy bastante de acuerdo con lo que dice la carta, aunque me atrevería a ampliar la queja. En mi opinión, desde las instituciones, especialmente desde el ayuntamiento, se ve el ocio nocturno (el habitual, el que hay en todas las ciudades occidentales del planeta) no tanto como una actividad importante para una porción considerable de la ciudadanía (ocio y negocio), sino como un inconveniente, un problema. Mal enfoque.

Hemos pasado de la permisividad absoluta a un control férreo de ciertas normas en menos tiempo del que tarda en ocuparse una plaza de aparcamiento en Deusto en un día de partido del Athletic.

Primero vinieron los horarios de cierre de los bares, que se restringieron drásticamente  cuando se puso en marcha la operación “chapapersianas” de la municipal. El ambiente del Casco Viejo de Bilbao a las noches, especialmente en las calles Iturribide, Barrenkale y Barrenkale Barrena se destruyó en cuestión de un par de meses y, aunque de eso ya hace dos años, algunos todavía no nos acostumbramos. Hubo solicitudes de licencia de Pub, cumpliendo requisitos y todo, pero como si no las hubiera habido. No se dan y putno.

Como consecuencia de lo anterior, toda la “estructura” de “zonas nocturnas” de Bilbao se puso patas arriba. Lo que antes era una cierta congestión generalizada, comprensible, repartida y ordenada, se convirtió en un sindiós ultramasificado en la zona de Albia + Mazarredo, hacia donde emigran en manada cienes y cienes de alegres individuos e individuas (yo incluido). Alegría para los dueños de los locales de esta zona, supongo (que, sinceramente, por lo general no tienen mejores instalaciones que los de la zona del Casco Viejo y, por tanto, no veo justificación alguna por lo que “unos sí” puedan ser pubs y “otros no” puedan serlo). Cada uno que piense lo que le parezca.

Paralelamente, se prohibió en cualquier fecha ajena a fiestas populares el beber en la calle. Y estos días se está poniendo especial interés en vigilar el aforo de los locales, que es de lo que trata la carta de Yolanda y respecto a lo que yo tengo intereses encontrados (porque hay que reconocer que una cosa es pasarse un poco del aforo y otra que dejen entrar a la gente en los sitios aun cuando no tienes espacio ni para pisar el suelo).

Lo cojonudo de todas estas normas, es que se aplican de manera absolutamente arbitraria. Hay una asimetría insultante entre el trato que se da a los locales que frecuenta “la chavalería” (especialmente de noche) y el que se da a los que frecuenta “la carrocería”. Así, aunque está prohibido hacer litros (eso que han mal-llamado “botellón”, mérito de la prensa, como siempre) o beber alcohol de un vaso fuera de un bar… sorpresa! resulta que uno puede tomarse unos tintos, unos zuritos o unos pintxos en la zona de Pozas (o Indautxu en general), en el propio Casco Viejo o donde cuadre, en la puñetera calle, rodeado de cuarenta-a-ochentañeros a tutiplén, haya terraza o no la haya… Y otra sorpresa: los bares en cuestión suelen estar hasta las trancas. Pero claro, aquí no hay patrullas de la municipal contando personas, cerrando bares por pasarse del aforo y obligando a las Antones, Josetxos, Pilucas y Maris a tirar su txikito o su marianito al suelo… y que nadie me malinterprete, me alegro de que no lo hagan, pero hay que joderse con el doble rasero.

Y, tal y como dice Yolanda, lo mismo se puede aplicar a otros establecimientos sin tiradores de cerveza y estanterías adornadas con botellas de Ron. ¿Acaso alguien controla la gente que hay en determinados establecimientos como los centros comerciales o ciertas tiendas que, literalmente, se petan en época de rebajas, por ejemplo? ¿Y qué pasa con el Metro? Nunca he visto un sólo cartel que advierta grande y claro del número de gente que puede haber dentro de un vagón o esperando en un andén (esos que están hasta las pelotas de gente en hora punta, en los partidos del Athletic, en fiestas…). No hablemos ya de alguien que vigile que ese número (pongamos X) no se sobrepase.

Así como el desarrollo urbanístico de la ciudad, ese del que nos informa puntualmente y con unas fotos que se caga la perra el colega AdemA en su blog, es bu-ru-tal (como siempre, será para gustos, pero nadie negará que esta “reinvención” ha beneficiado enormemente a la villa)… me parece muy contradictorio rejuvenecer la ciudad en lo que respecta a su infraestructura y envejecerla en cuanto a su ambiente. Señor Azcuna, retenga a sus jóvenes, déles un Bilbao en el que sientan que tienen cabida y deje de considerarlos un estorbo. Si prefiere que se lo diga en otro idioma:  tenga en cuenta que somos tan clientes como cualquier jubilado, sólo que con más “life value”, no lo eche a perder porque no le resultemos tan rentables a corto plazo.

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Un comentario en “Ocio nocturno en la capital del Pluriverso

  1. he encontrado esto de casualidad y es que no puedo estar más de acuerdo después de leerlo! Ya dio pena ver como se cerraba el casco a las 2, y ahora cada vez hay menos opciones para salir por bilbao.

    Lo problemático no es sólo en cuanto a bares y pubs, ya la oferta de ocio alternativa es nula. Bilbao de noche va claramente a menos…

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